Especial Viajes VI: Selvas

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La selva es uno de los paisajes más dificiles de fotografiar bien. A menudo la luz es demasiado escasa para sotener la cámara a pulso y el flash automático se dispara. Si el sol es lo bastante intenso para penetrar la cubierta vegetal, los árboles quedan salpicados irregularmente de luz y las imágenes salen grises y confusas. La mejor hora para hacer fotos en la selva es depués de la lluvia o cuando llovizna. El cielo nublado garantiza una luz uniforme y el agua en las hojas añade vida y resalta el color.

Con ISOs bajas, un polarizador y poca luz, la velocidad será demasiado baja para sotener la cámara a pulso y habrá que usar un trípode para obtener la máxima profundidad de campo. El polarizador reducirá los reflejos de las hojas mojadas y aumentará la intensidad de los colores.

Sin trípode, o con una cámara compacta, es mejor buscar las zonas más iluminadas donde se pueda fotografiar cámara en mano, por ejemplo en los límites o en los claros cerca de los torrentes, tios y cascadas.

Fotografía de Elbier Minks

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